jueves, 20 de noviembre de 2014

¿Cual es el mejor jamón del mundo?

Uno de los productos de la gastronomía española que está incluido, muy acertadamente, en la dieta mediterránea es el jamón serrano o ibérico. Ambos suelen tener una calidad excepcional.  El jamón se ha convertido en una materia prima indispensable en las cocinas españolas y, cada vez más necesaria en otras cocinas del mundo. Existen dos grandes tipos de jamón, el jamón ibérico y el jamón serrano. Estas dos categorías vienen marcadas por la raza del cerdo. Si se emplean las patas traseras será un jamón y, si por el contrario, lo que se usa son las patas delanteras hablaremos de paletilla o paleta. Para todo esto y si quieres jamón barato, lo mejor es que busques alguna oferta de jamón a buen precio.


Un buen jamón no tiene por qué ser ibérico necesariamente puesto que un jamón serrano bueno tiene un sabor extraordinario. Lo realmente importante es que los procesos de curación de la pata de cerdo se hayan llevado a cabo de forma correcta y se hayan realizado todos los controles necesarios. El buen jamón no debe ser salado en absoluto, tienen que tener su punto justo de salazón. El jamón debe conservar en su interior todos sus aromas y concentrar todo el sabor posible. Un plato de jamón bien cortado es uno de los manjares más exquisitos que podemos probar en España.

Se trata de un producto con alto valor nutricional. Aporta un 30 % de proteínas, así como oligoelementos y ácidos grasos insaturados. Por tanto se puede confirmar que es un alimento muy saludable recomendado en cualquier dieta sana. Además el consumo de jamón colabora en la regulación de los niveles de colesterol, aumentando el colesterol bueno y disminuyendo el malo. Sobre esto hay diversos estudios que avalan la necesidad de incluir el jamón en la dieta de cualquier persona.

El jamón se puede presentar de infinidad de formas, incluso como acompañamiento de algunas recetas históricas. ¿Qué sería de un salmorejo cordobés sin jamón? La calidad de las patas de cerdo producidas en España alcanza un nivel bastante elevado. Para que un jamón adquiera esa excelencia deben cumplirse perfectamente las cinco fases necesarias en el proceso de elaboración: Salazón del producto, asentamiento, lavado, secado y envejecimiento. Todo este procedimiento puede durar entre 12 y 38 meses dependiendo del tipo de jamón y la denominación de origen.

El jamón es un alimento con historia, del que nuestra gastronomía presume día a día, aquí y fuera de nuestras fronteras. Con este producto se pueden realizar un sinfín de combinaciones que suelen ser un acierto siempre. Fusionar una tapa de jamón con un buen vino es algo realmente agradable que nuestro paladar nos agradecerá. Durante todo el proceso de curación el cerdo pierde gran cantidad de grasas. Esto lo convierte un producto muy sano y recomendado por nutricionistas que tendremos que tener muy en cuenta si estamos interesados en alimentarnos de manera saludable.

Comer jamón, ya sea serrano o ibérico es todo un placer cargado de matices. Es nuestro producto gastronómico por excelencia y tenemos que elevarlo al lugar en que merece estar. Además, no necesita nada para ser exquisito, sólo es necesario saber realizar un buen corte y servirlo. No le hacen falta aderezos para tener la identidad propia de la que goza. El jamón es un gran manjar español.

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